Alfredo Maulini

Biografía · 3 de marzo de 1949 - 5 de noviembre de 2018

Nacido el 3 de marzo de 1949 en Gibraltar, de muy joven marchó a Barcelona con sus padres y hermanos. Vecino del barrio del Congrés. Alfredo amaba la pintura, siempre figurativa aunque a menudo con un toque vanguardista muy personal al no pretender copiar la realidad sino ofrecer su visión interior subjetiva del mundo. De sus óleos llamaron mi atención sus paisajes urbanos y sobretodo las rocas de la montaña de Montserrat, su principal pasión de la que dedicó buena parte de su vida por la fascinación que le transmitía. Su inquietud lo llevaba a pintar varios cuadros a la vez.

Otra de sus facetas fue la de músico. Tocaba con su inseparable guitarra y hasta llegó a componer temas musicales, uno de ellos dedicado al barrio del Congrés y otro titulado “Otra vez Marbella”, localidad de la cual expresó una especial estimación y donde residió una parte de su vida. Interesantes eran sus maquetas musicales para su proyecto cinematográfico que lamentablemente jamás llegó a terminar.

Alfredo fue aficionado a la fotografía, algo que compartió toda su vida con su inseparable amigo de infancia Ginés Cuesta. Sus imágenes eran expresivas, reflejaban la cotidianeidad humana de modo especial y siempre con fuerte contenido social. No hay una sola foto suya inexpresiva o echada en vano, analógica o digital. Extraordinaria y fascinante es la vasta colección fotográfica relativa a la montaña de Montserrat. Tal y como él lo plasmó, todas las rocas del monte sagrado parecían definir figuras animales y humanas, como si aquellas rocas resumieran de algún modo la historia de la humanidad, como si quisieran reflejar lo que el mundo fue y ahora es.

Su ambicioso proyecto era hacer una película titulada “Revelación”. Para ello filmó durante varios años los paisajes montserratinos. El argumento de la historia trata de un montañés que decide hacer una excursión a Montserrat, donde mantendrá contacto con distintos personajes que lo condicionarán en su viaje. Alfredo Maulini fue un personaje interesante por varias razones. Vivió y murió como él quiso, como un artista bohemio, como un hombre independiente, libre, hacedor de arte y aprendiz de la vida a través del contacto directo con las personas. En sus años de juventud alabó con gran añoranza la Barcelona de los años 70, aquella época a caballo entre la dictadura y la democracia en la que no solo la capital catalana sino el mundo en general hizo una transición de lo clásico hacia la modernidad, a veces con transgresión y atrevimiento, y en todas las facetas tanto artísticas como sociales, culturales y políticas. Siempre reivindicó recuperar aquella Barcelona tan auténtica, personal, cosmopolita, luchadora, abierta, integradora y culturalmente rica capaz de mezclar en un mismo ambiente gente de todas clases.

La obra pictórica, fotográfica y musical de Alfredo merecería ser conservada y expuesta, y su película terminada por algún director de cine que pueda estar interesado en el proyecto. En el momento de su traspaso, y por así decirlo, de su viaje al otro lado, Alfredo Maulini Gil sin quererlo (o tal vez no) se ha convertido en el personaje de su anhelada película a quien la montaña de Montserrat le ha revelado su misterio.

Obres